Tecnología
La IA que escribe parece pensar. Lo que hace en realidad es más simple — y más extraño
Un modelo de lenguaje —la tecnología detrás de ChatGPT, Claude o Gemini— no piensa como una persona: aprende, leyendo cantidades enormes de texto, qué palabra suele seguir a otra. Con eso alcanza para escribir cartas, resumir documentos o traducir. Pero también explica sus errores: cuando no sabe algo, lo inventa con total seguridad, porque su oficio es continuar el texto, no decir la verdad. Saber esto te protege más que cualquier manual.